Bizcocho de leche caliente

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Este bizcocho de leche caliente es una auténtica delicia para los desayunos y meriendas. Es muy jugoso y tiene un sabor a vainilla que te va a encantar.

bizcocho de leche caliente

Lo particular de este bizcocho (y lo que le da la jugosidad) es que se prepara con leche que se calienta antes de mezclar con el resto de ingredientes. Ese truco hace que consigas un bizcocho con una textura muy interesante y algo que es importante: resiste muy bien el paso del tiempo.

¿Quieres que este dulce te quede perfecto? Antes de ponerte manos a la obra lee nuestro artículos sobre cómo preparar el bizcocho perfecto y no te pierdas duda muy frecuente: ¿por qué no suben?

Si te gustan los bizcochos caseros, tienes que probar nuestra receta de bizcocho de mango, un dulce con un toque tropical que está de vicio; el bizcocho de jengibre y manzana es original y muy sabroso; nuestro riquísimo bizcocho de chocolate es un clásico que no falla y el bizcocho de zanahoria te sorprenderá gracias al toque de zanahoria y almendra molida.

Otro de los clásicos es el bizcocho de manzana, que gusta a todo el mundo; el bizcocho de plátano esponjoso, es facilísimo y te va a encantar; el bizcocho de mandarina, un básico de las meriendas de invierno; el bizcocho de ciruelas de Chocolatísimo es perfecto para tomar esta fruta de temporada de una forma diferente y el bizcocho de naranja con chocolate es una maravilla con todas las letras. Vamos a por la receta del bizcocho de leche caliente.

Ingredientes para el bizcocho de leche caliente:

* Para un molde desmoldable de 24 cm de diámetro.

  • 4 huevos.
  • 300 gr de azúcar.
  • 280 gr de leche.
  • 190 gr de mantequilla.
  • 290 gr de harina.
  • 10 gr de levadura.
  • 1/2 vaina de vainilla.

Para la glasa de leche:

  • 110 gr de azúcar glas.
  • 40 ml de leche.

Preparación del bizcocho de leche caliente:

– Precalienta el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo.

Bate los huevos con el azúcar con unas varillas hasta obtener una mezcla espumosa que haya aumentado su volumen.

– Pon en un cazo la leche junto con la mantequilla y calienta ambos ingredientes.

Corta longitudinalmente la media vaina de vainilla y raspando su interior con un cuchillo extrae las semillas.

– Añade a la leche y la mantequilla las semillas de vainilla y la vaina.

– En el momento en que la mezcla comience a hervir, retírala del fuego y saca la vaina de vainilla. Elimina esta última.

– Echa los líquidos calientes al bol donde tienes los huevos con el azúcar mientras bates.

Tamiza la harina, es decir, pásala por un colador para que se airee y el bizcocho quede más ligero.

Incorpora la harina a la masa junto con la levadura. Mezcla con movimientos envolventes lo necesario para que la harina y la levadura se integren y consigas una masa homogénea. Si utilizas unas varillas, no batas deprisa.

Engrasa con una fina capa de mantequilla un molde desmoldable de 24 cm de diámetro al que habrás puesto en la base un papel de horno, tal y como te contamos en el truco ‘Cómo desmoldar bien un bizcocho’. Espolvorea una fina capa de harina con el colador sobre la mantequilla. Así tu bizcocho se desmoldará a la perfección.

Vierte la masa en el molde. Dale unos ligeros golpes contra la encimera para que se nivele y para acabar con las posibles burbujas de aire.

– Hornea a 180 ºC, calor arriba y abajo, durante 40 minutos. Pasado ese tiempo, baja la temperatura a 170 ºC, calor arriba y abajo, y cocínalo durante 10 minutos más. En ese momento, pincha con una brocheta y si sale seca, el bizcocho estará listo. Si sale húmeda, debes dejar que se termine de cocer.

– Una vez listo, saca el bizcocho de leche caliente del horno y deja que se temple sobre una rejilla.

– Cuando esté atemperado (tras unos 15 minutos de reposo) verás que las paredes se han despegado ligeramente del molde. Es el momento de desmoldarlo. Déjalo enfriar por completo sobre una rejilla.

Prepara una glasa mezclando el azúcar con la leche con ayuda de una varilla hasta conseguir una mezcla homogénea y blanquecina. Puedes reducir o aumentar la cantidad de líquido en función de cómo quieres que quede espesa la mezcla.

Reparte la glasa por la superficie del bizcocho y deja que se enfríe y solidifique.

– Y ya solo te queda prepararte un buen café y disfrutar de este delicioso bizcocho de leche caliente.

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