Tarta de queso y mermelada

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Receta de tarta de queso y mermelada

La tarta de queso y mermelada que te proponemos se prepara usando únicamente 5 ingredientes y queda espectacular. Un postre facilísimo que te sorprenderá.

Ingredientes de la tarta de queso y mermelada:

* Para un molde desmoldable de 15 cm de diámetro.

  • 500 gr de queso mascarpone.
  • 100 gr de azúcar.
  • 1 huevo grande.
  • 50 gr de maicena.
  • 3 cucharaditas colmadas de una buena mermelada de fresa.
  • Azúcar glas para decorar.
  • La ralladura de medio limón.

Preparación de la tarta de queso y mermelada:

Precalienta el horno a 170 ºC, calor arriba y abajo.

– Lo primero que hay que hacer es batir el queso junto con el azúcar hasta conseguir una crema. Usa una varilla eléctrica para hacer este proceso fácilmente.

– A continuación, añade el huevo y sigue batiendo hasta que se integre.

Termina con la maizena y la ralladura de medio limón y mezcla muy bien todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.

Coloca un papel de horno en la base de un molde desmoldable de 15 cm de diámetro y engrásalo muy bien con mantequilla por todas partes. Termina espolvoreando una capa fina de harina con ayuda de un colador. Puedes ver más en detalle esta técnica en el artículo “cómo desmoldar bien un bizcocho”.

– Una vez preparado el molde, vierte la masa y dale unos suaves golpes sobre la encimera para que quede bien nivelada.

Ahora echa tres cucharaditas bien colmadas de una buena mermelada de fresa o de tus frutos rojos favoritos sobre la masa y con una brocheta muévela un poco para que quede entremezclada con la masa pero que no la manche por completo. Si la mermelada tiene trozos (como la nuestra), es fácil que se vaya al fondo, no pasa nada.

Hornea la tarta de queso y mermelada a 170 ºC, calor arriba y abajo, durante 60 minutos.

– Transcurrido ese tiempo estará cuajada, aunque puede que algo blandita por el centro. Sácala y déjala templar sobre una rejilla.

– Después, tápala y guárdala en la nevera hasta que esté completamente fría y haya compactado un poco más.

– En el momento de servirla, desmóldala y espolvorea azúcar glas por la superficie con ayuda de un colador.

– Y ya puedes disfrutar de esta deliciosa tarta de queso y mermelada.

Más información sobre la receta

A diferencia de muchas tartas de queso de moda, esta no es fluida ni líquida. Queda cuajada pero muy suave al paladar. Es fundamental usar un buen queso y también una buena mermelada, que le aporta un toque de sabor muy interesante. Porque esta es otra particularidad de esta tarta de queso y mermelada, que este último ingrediente no lo lleva a modo de salsa o en la parte de arriba, sino que la mermelada está en la masa.

Nosotros hemos usado una mermelada de fresca, casi con textura de compota porque nos gusta dejarla con bastante textura rústica y a la que esta vez le hemos añadido un poco de cardamomo y canela y que es una maravilla con todas las letras. Si optas por una comercial, que sea de calidad.

Por lo demás, verás que lleva muy pocos ingredientes y que solo requiere mezclar todo menos la mermelada, que la ponemos a cucharadas sobre la masa y luego movemos ligeramente con una brocheta. El horno hace el resto. Como no es excesivamente dulce, una capita de azúcar glas en la superficie le viene de lujo.

Si a ti también te gustan las tartas de queso, tienes que probar la tarta de queso y turrón de Jijona que es muy original y está de muerte; la tarta de queso y cuajada (sin horno) es facilísima e ideal para olvidarte de encender el horno; la tarta de queso y chocolate blanco queda muy rica y, aunque no lo creas, ligera; la tarta de queso y Baileys con gelatina de café es otra de esas tartas frías con las siempre aciertas; la tarta de queso japonesa es ligerísima y muy sabrosa y la famosísima tarta de queso de La Viña se hace en un momento y es un espectáculo.

La tarta de queso de Jamie Oliver, tipo New York cheesecake, es de esas con las que tampoco fallas; la tarta de queso clásica es megafácil y un acierto; la cheesecake sin horno con chocolate blanco y fresas es muy vistosa y está muy buena; la tarta de queso y canela tiene una combinación de sabores infalible y la tarta de queso y arándanos es un clásico que también gusta siempre y otra de esas tartas frías que no requieren encender el horno.

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