Restaurante Epílogo, en Tomelloso (Ciudad Real)
Comemos en este restaurante ubicado en pleno corazón de La Mancha. Un lugar donde disfrutar de una cocina de autor con raíces manchegas llena de sabor. ¿Te vienes a conocer el restaurante Epílogo?
Producto de la zona, técnica, originalidad y mucho apego a su tierra son algunos de los adjetivos con los que podríamos definir la cocina de Rubén Sánchez Camacho, chef y alma máter de Epílogo.
Este restaurante gastronómico ubicado en la planta superior de un complejo de eventos, tiene un comedor muy luminoso y agradable con capacidad para 40 personas y una propuesta basada en dos menús degustación donde la cocina manchega, renovada y reinterpretada por Sánchez Camacho, es la protagonista.
Por su parte, la sala y la bodega son territorio de su hermano, Ramón, presidente de la Asociación de Sumilleres de Castilla-La Mancha, que se mueve como pez en el agua recomendando vinos de aquí y de allá y que trabaja en total sincronía y coordinación con la cocina para que la experiencia sea redonda.
Nosotros conocimos este restaurante en 2019, cuando acababa de abrir sus puertas y la progresión desde entonces ha sido brutal. En 2024 obtuvo su merecida primera estrella Michelin y no hace más que crecer temporada a temporada. Los platos que hemos probado en esta última visita nos han transportado directamente a los sabores de la cocina de su tierra y de su casa, a los que el cocinero les da su toque personal y refina con total acierto.
La propuesta gastronómica se basa en dos menús degustación, “El Inicio” que incluye degustación de aceites de oliva y 12 pases, dos de ellos dulces y cuesta 75 € y su menú gastronómico “Historias del guadiana” que está compuesto por la degustación de aceites de oliva y 19 pases, tres de ellos dulces, más los petit four y tiene un precio de 95 €.
Ninguno de ellos incluye bebidas ni servicio de pan. En ambos casos hay opción de maridarlos, reservando con antelación.
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¿Qué platos probamos en el restaurante Epílogo?
El menú gastronómico de 2026
El 2026 proponen el menú largo, se llama «Historias del Guadiana. Capítulo 2. Recuerdos de Casa» y hace un recorrido por la cocina de la zona y por algunos platos tradicionales de su casa, que como ya hemos comentado anteriormente el cocinero refina con mucho acierto.
Nos pareció un menú muy completo, con bocados llenos de sabor, como su interpretación del pollo asado o su excelente sopa de ajo. En este restaurante trabajan la cuchara y los fondos de maravilla.
También incluye el escabeche de mandarina, cecina y níscalo, que fue ganador en el concurso de escabeches de Madrid Fusión 2024 y que va mejorando con el paso de las temporadas, y la trilogía «Mundo Perdiz», plato que también ganó el concurso de cocina con perdiz en el mismo congreso gastronómico en 2025.

De los platos que probamos en 2019 se mantiene la sabrosa croqueta de jamón ibérico, el bocado depan brioche con mantequilla de txuleta y anchoa (que en esta ocasión se monta el comensal), la orza que preparan con atún y su extraordinario postre de risotto de piñones. Todo lo demás son platos nuevos.

Me gustó mucho su propuesta de ostra, en versión caliente, y con un contraste de sabores muy fino y el rodaballo con risotto de trigo, boletus y jugo me pareció soberbio.

Y en la parte dulce encontramos bocados con acidez que limpian muy bien el paladar, como la manzana, seguida de la mandarina, para terminar con ese imbatible risotto de piñones y unos ricos petit fours.

Así fue el menú de 2019
En esta ocasión Rubén nos preparó un menú largo donde tomamos muchos de los platos que sirve ahora mismo en ambos menús y la verdad es que merece la pena probarlos todos. Si te gusta el mundo del vino, hay que dejarse guiar por Ramón, que tiene una bodega con referencias muy interesantes.
La comida comenzó con una cata de tres aceites de oliva que se disfrutan mucho con los panes que proponen. Aquí hay que darles un minipunto porque es de esos sitios donde se preocupan por ofrecer un pan de calidad.
Para empezar, en la parte de aperitivos tomamos una original tostadita de brioche con una mantequilla ahumada en el Kamado elaborada con la grasa del chuletón y acompañada con una anchoa. Es un bocado potente y perfecto para abrir boca para lo que llega. Continuamos con una crujiente y especiada hoja que en su interior llevaba un guiso de perdiz lleno de sabor y seguimos con una esfera de queso muy sabrosa.

Después llegaron con dos aperitivos marinos, anguila ahumada y albahaca y un mar y montaña de trucha con escabeche de gallina.

Los entrantes comenzaron con una revisión del tiznao de bacalao, que llegó en forma de tartaleta elaborada con las pieles de este pescado y una crema finísima del mismo, seguimos con un sabrosísimo buñuelo de sopa de ajo y terminamos por todo lo alto con su croqueta de jamón, que esta comedora profesional de croquetas os dice que es una maravilla con todas las letras.

A partir de aquí llegó el momento de coger cubiertos y empezamos con un plato de berenjena, cebolla y praliné de pistacho escabechado.
El siguiente plato fue una versión de la clásica orza de la tierra solo que en vez de tratarse de una pieza de carne de cerdo, Rubén ha metido en la orza una pieza de atún.

Continuamos con uno de los platos que más nos gustó del menú y fue el guiso de gallina negra y perdiz. Esos platos de cuchara elaborados a fuego lento durante muchas horas que dan como resultado fondos llenos de sabor, nos parecen una delicia y el chef los maneja a la perfección.

Nuestro favorito fue el guiso de cochinillo con chorizo de lubina, aquí estamos ante un plato con una salsa pegalabios de esas que se hacen a fuego lento y se complementa a la perfección con el original chorizo que preparan a base de pescado. Gran plato.

Seguimos con otro pase muy sabroso, el salmonete, coliflor, nabo y jugo cortado de albahaca. Qué buena combinación hace el salmonete con el jugo cortado de albahaca.

Y terminamos la parte salada con un plato de caza: ciervo y patata acidulada. Carne en su punto exacto de cocción, muy muy tierna y sabrosa que funciona muy bien con la patata acidulada.

En la parte dulce empezamos con una piña asada helada, Arehucas y caramelo de tomillo, que fue perfecta para limpiar el paladar y terminamos con un espectacular risotto de piñones, un postre de queso y piñones maravilloso.

En lo que respecta a la bebida, nos pusimos en manos de Ramón que nos maridó el menú fantásticamente bien con un montón de propuestas diferentes.
¿Qué nos parece el restaurante Epílogo?
Es muy gratificante encontrar un restaurante gastronómico de esta categoría fuera de una gran ciudad, que evoluciona y crece año a año. Sus menús están inspirados en productos de la tierra y en los platos que se han comido en su casa toda la vida.
El hilo conductor es la cocina manchega con platos tradicionales, como la sopa de ajo o la orza, e ingredientes de la ribera del Guadiana, aunque también aparecen otros ingredientes más exclusivos como el bogavante, el rodaballo o el solomillo.
La sala es tranquila y muy agradable y Ramón y su equipo hacen que el comensal disfrute mucho durante toda la comida.

Otro punto a destacar es que ofrecen unos menús degustación de gran calidad a unos precios muy competitivos, 75 € el corto y 95 € la opción más larga.
En definitiva nos parece un gran plan hacer una visita a alguna de las numerosas bodegas que hay por la zona y acabar la mañana disfrutando de una experiencia gastronómica donde conocer la cocina de la tierra.
- Precio medio: 100-150 euros/persona (el precio final dependerá del menú y las bebidas elegidas).
- Fecha de la última visita: febrero 2026.
- Más información: Restaurante Epílogo