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Cómo hacer un auténtico capuchino paso a paso

¿Sabes cómo se prepara un capuchino de manera tradicional? ¿Por qué las cafeteras superautomáticas podrían estar ayudando a poner fin a la crisis de identidad del capuchino? Sigue leyendo y te enterarás de por qué.

La incuestionable popularidad del capuchino empezó a perder fuelle cuando las proporciones empezaron a desvirtuarse y se le empezó a añadir de todo por encima: eso estuvo a punto de acabar con él. Seguro que para ti es normal que el capuchino lleve cacao espolvoreado, ¿a que sí?

Por suerte, cada vez los usuarios se comprometen más con sus máquinas para experimentar ajustando estos o aquellos parámetros con el propósito de obtener los mejores resultados posibles con el expreso y la espuma de leche. Precisamente eso está haciendo que el capuchino esté volviendo a sus orígenes.

Pero ¿cómo eran sus orígenes? ¿De dónde viene?

El capuchino procede de la palabra italiana cappuccio —‘capucha’, en español. Se dice que podría hacer referencia a la capucha que llevaban los frailes capuchinos, y que el color que adquiere la bebida recuerda al de su hábito.

Sus orígenes se remontan al siglo XVIII en Viena, cuando nadie quería tomar su café sin azúcar y sin leche o nata por encontrarlo demasiado amargo. La bebida se servía en una taza de unos 180 ml y consistía en un expreso cubierto con espuma dándole forma curvada. De ahí que haya quienes afirman que recuerda a la tonsura de los monjes capuchinos.

Con el paso del tiempo se le agregaron toppings como el cacao en polvo, la canela o los siropes de distintos sabores. ¡La bebida tenía que ser deslumbrante! Además, para prepararlo se pasó a seguir la regla de los tres tercios: 1/3 de expreso, 1/3 de leche y 1/3 de espuma de leche. Así pues, algo que inicialmente era una bebida sencilla y muy bien delimitada se transformó en otra cosa también llamada capuchino.

¿Cómo se prepara el verdadero capuchino?

El capuchino puede prepararse con distintos métodos de preparación. Dado que la base es un expreso, con una cafetera con portafiltro es la única máquina con la que se obtiene un expreso auténtico, pero las cafeteras superautomáticas también preparan expresos deliciosos. A falta de una de ellas, podemos optar por una cafetera italiana y un espumador de leche.

Estas recomendaciones sirven para todos los métodos de preparación:

  • Precalienta la taza o el vaso.
  • Dispensa de 20 a 25 ml de expreso directamente en la taza o vaso.
  • Espuma unos 100 ml de leche (que se convertirán en unos 125-150 ml de espuma de leche) y añádelos directamente a la taza o vaso justo después de haber dispensado el expreso.
  • Procura que el ritmo sea el correcto. El expreso y la espuma de leche deben combinarse con la rapidez necesaria para que el resultado sea cremoso.
  • Primero dispensa el expreso y luego sirve la espuma de leche. ¡Esto es esencial!
  • Si te atreves con el latte art, ¡demuestra tus dotes de artista!
  • ¡Disfruta de esta deliciosa bebida!

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