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Curso iniciación a la cata de vinos y maridaje

Curso de iniciación a la cata de vinos y maridaje

¿Sabías que un vino puede oler a café? ¿Y a plátano? ¿Podría oler a yogur? Con estas preguntas y muchas caras de incredulidad comenzó nuestro curso de iniciación a la cata de vinos y maridaje.

Era algo que teníamos ganas de hacer desde hace algún tiempo y, al final, decidimos que Todos a Comer al completo tenía que ir a uno de estos cursos.

Elegimos un curso de iniciación a la cata de vinos con cena de maridaje impartido por Gabriel Villalobos, sumiller de maître y sommelier, que se impartió en el restaurante El Molinón, ubicado en pleno centro de Madrid.

Y tenemos que decir que fue una experiencia estupenda, estuvimos casi cuatro horas que pasaron volando y que, además de comer genial, aprendimos muchas cosas nuevas sobre el vino.

Si no sé de vinos… ¿Será un curso para mí?

Es un curso muy dinámico y ameno, enfocado a cualquier persona que quiera saber un poco más de vinos.
Al contrario de lo que pueda parecer, no hace falta ser un experto ni tener algún conocimiento de vinos. El único requisito es que te guste el vino.

¿Qué vinos probamos y qué aprendimos?

Comenzamos con unos apuntes básicos sobre qué hay que ver en un vino y qué sentidos interfieren a la hora de catarlo y en qué hay que fijarse. Y rápidamente pasamos a la práctica.

+ Tres blancos:

Viña Orce Macabeo 2010, de Bodegas Martínez Sáez (Villarrobledo, Albacete) D.O. Mancha.
Menade Verdejo 2010, de Bodegas Menade (Rueda, Valladolid) D.O. Rueda.
Clos Chardonay 2010, de Bodegas Concavins (Montblanc, Tarragona) D.O. Conca de Barberá.

+ Un rosado:

Rosa Rosarum Syrah 2010, de Bodegas Martínez Sáez D.O. Tierra de Castilla.

Al comenzar a ver, oler y catar estos vinos nos dimos cuenta que, efectivamente, un vino puede oler a manzana –por la variedad de uva-, a plátano –porque huele la fermentación- e incluso a vainilla –por el tipo de roble en que ha estado-.

También aprendimos a diferenciar si son vinos dulces, salados, amargos o ácidos y qué sabor predomina sobre el resto.

+ Un cava:

Cava Mont Ferrant Berta Bouzy, de Reservas Mont Ferrant (Blanes, Barcelona) D.O. Cava.

Cuando llegamos a este punto, la mayor parte de la mesa comentó: “¿Pero si el cava se toma de postre?” y “A mí no me gusta el cava”. Tras probarlo, todos nos dimos cuenta que sí nos gusta el cava –aunque no cualquier variedad de cava- y que es perfecto para tomarlo con mariscos y algunos platos contundentes porque las burbujas limpian muy bien la boca.

El sumiller nos explicó los distintos tipos de cava en función de la cantidad de azúcar que tenían y cómo maridar cada tipo de cava.

+ A continuación, llegaron los tintos:

Luberri tinto joven maceración carbónica 2010, de Bodegas Monje Amestoy (El Ciego, Álava), D.O. Rioja.
Clos Montblanc Syrah 2009, roble.
Montebaco Crianza 2006, (Pesquera de Duero, Valladolid), D.O. Ribera del Duero.
Selección Especial de Martínez Saez 2006 Tempranillo-Cabernet, D.O. Tierra de Castilla.

Descubrimos que los tintos pueden oler a café o a tabaco –sí, sí, como lo leéis-, porque el roble en el que han estado está tostado. También pueden oler a frutos rojos ácidos o a frutos rojos maduros.

Cena maridaje

Esta es quizás la parte más curiosa de todo el curso porque a medida que fuimos catando vinos nos iban trayendo platos para maridar. Y es, cuanto menos, sorprendente. Ya nos avisó Gabriel que, después de asistir al curso, antes de elegir un vino en un restaurante, íbamos a preguntar al chef cómo está cocinado el plato que habíamos decidido tomar.

Todos nos quedamos muy sorprendidos de cómo algunos vinos, que inicialmente no nos gustaban mucho, cuando los combinamos con el plato adecuado nos encantaban.

Los blancos y el rosado los maridamos con un carpaccio de bacalao con una vinagreta elaborada con vinagre de Módena y taquitos de tomate crudo.

Curso de iniciación a la cata de vinos y maridaje

Después un salmorejo acompañado de unas las croquetas de cocido. Con este plato pudimos comprobar que ciertos sabores que son muy contundentes, como el cocido, no maridan bien con ningún vino. Es mejor tomarlos con agua. El salmorejo, que tenía un toque de frutos rojos y gambas, lo maridamos con blancos y con el vino rosado.

El tercer plato fue una tosta de bacalao y verduras con buñuelos de bacalao, también lo maridamos con blancos, con el vino rosado y los buñuelos con el cava. Estos últimos, al ser grasos, eran perfectos tomándolos con cava puesto que las burbujas ayudan a limpiar la grasa de la fritura y dan un toque refrescante a la comida.

Curso de iniciación a la cata de vinos y maridaje

Después, tomamos unos tacos de carne de ternera a la plancha que maridamos con los vinos tintos. También nos dimos cuenta que algunos vinos, que al principio no nos llamaban en exceso la atención, con la carne estaban deliciosos.

Terminamos nuestra cena con un café y unas tejas artesanas que elaboran en el restaurante.

La verdad es que pasamos un rato estupendo y aprendimos un montón de cosas sobre vinos. Incluso los más incrédulos del grupo, terminaron encantados.

– Precio del curso: 60 euros/persona.
– Más información: Maître y sommelier

Autor: Cigalita

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