Si buscas un restaurante auténtico donde comer muy bien en Cantabria, apunta este nombre: La Coteruca.
Está situado en Gandarilla, una tranquila localidad cántabra rodeada de naturaleza y paisajes rurales, muy cerca de San Vicente de la Barquera.
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Y te aviso: el camino forma parte de la experiencia. La carretera atraviesa paisajes verdes espectaculares y durante el trayecto es fácil encontrarse con vacas tudancas pastando, una de las razas más emblemáticas de Cantabria y precisamente una de las protagonistas de la cocina del restaurante.

Hay algo muy auténtico y familiar en este sitio. Es uno de esos restaurantes que todavía conservan el alma de las antiguas casas de comidas del norte.
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La propuesta gastronómica de La Coteruca
Aquí no encontrarás una carta extensa ni platos modernos imposibles de entender. En La Coteruca apuestan por una cocina tradicional, de producto y muy bien ejecutada.
Sus especialidades son los guisos típicos de la zona y la carne de vaca tudanca de ganadería propia, que es imprescindible probar.
Trabajan con un menú diario (que está compuesto por un guiso de legumbres tradicional y luego albóndigas o carne de ternera guisada, a elegir) y además te cantan algunos platos fuera de carta directamente en la mesa.
¿Qué probamos nosotros en este restaurante?

Nosotros tomamos las croquetas de jamón, muy cremosas y sabrosas; unas albóndigas de ternera que están muy jugosas y con una salsa de esas que invitan a mojar pan y un solomillo espectacular, en su punto perfecto de cocción y lleno de sabor.


Y guarda hueco para el postre porque merece muchísimo la pena. El flan casero es uno de esos dulces que hacen que quieras volver. Tiene el punto justo de cremosidad –en el vídeo verás como ‘baila’- y una textura buenísima.

También tienen un arroz con leche delicioso.

Qué tener en cuenta si vas a visitar La Coteruca
La Coteruca es uno de esos sitios singulares y especiales que todavía conservan la esencia de la cocina cántabra de siempre. Un restaurante sin artificios, con producto, tradición y muchísimo encanto.
Si estás organizando unas vacaciones por Cantabria, este sitio es una parada muy interesante. Tras visitar San Vicente de La Barquera o ver las Cuevas de El Soplao, es un destino ideal para reponer fuerzas.
Está regentado por dos hermanas, una se encarga de la cocina y la otra de la sala, y el sitio es muy pequeño, tiene un comedor con tres o cuatro mesas y una zona de barra con otras dos mesas corridas.
Por tanto es fundamental reservar con antelación ya que se llena a diario, vayas en la temporada que vayas (suelen comer los locales, así que da igual que sea temporada baja que allí verás que no dan abasto). En verano suelen poner terraza, pero tiene también poquísimas mesas.
Comerás por unos 25-30 €/persona (e incluso menos si tomas el menú del día) y te irás feliz de allí. La relación precio-placer es muy alta.
Una casa de comidas que merece mucho la pena tener en el radar para disfrutar de la vaca tudanca y de una comida de lo más auténtica.