Asador Las Esparteras, en Casarrubios del Monte (Toledo)

Nos vamos a comer al restaurante Las Esparteras, ubicado en Casarrubios del Monte –en Toledo- en plena autovía A5. ¡Un sitio que, si no lo conoces, te va a sorprender!
“Bar de carretera”, “la bodega en un bar de carretera”, “asador en una vía de servicio”, “restaurante en mitad de la nada”… estas son solo algunas de las definiciones que se han usado para hablar de Las Esparteras y que llaman bastante la atención cuando las lees en un medio gastronómico.
Y, efectivamente, estamos ante un restaurante/asador ubicado en plena autovía A-5, junto a una gasolinera, que nació como casa de comidas para las personas –muchos de ellos camioneros- que pasaban por la zona. La cuestión es que también tiene una de las mejores bodegas de España y un producto que muchos restaurantes “gastronómicos” bien quisieran para ellos.

El concepto de este sitio es bastante curioso (y en buena parte el secreto de su éxito) puesto que es un lugar donde cualquiera que cruce sus puertas va a comer bien, elija la opción que elija. ¿Y qué quiero decir con esto? Pues que al entrar te recibe esa imponente y afamada bodega que tiene referencias que Raúl Barroso –uno de sus dueños- se preocupa muy mucho de mejorar constantemente y de ir ampliando, y una zona de bar con mesas altas que siempre está llena de gente que está tapeando o tomando unos bocadillos o un plato combinado.

Antes de entrar a los comedores ves un gran horno de leña con asados de cordero y cochinillo que salen sin parar en sus fuentes de barro y al pasar a la zona de restaurante te encuentras un “choque de civilizaciones” de lo más interesante. Hay un pequeño reservado para comidas de trabajo con una decoración muy cuidada y dos comedores enormes donde conviven mesas con mantel de tela con otras con mantel de papel.
Es decir que en un mismo espacio encontrarás camioneros y diferentes trabajadores de la zona que van a tomar su menú del día, comidas de trabajo con personas en traje, aficionados al vino que quieren disfrutar de las infinitas referencias que tiene esa bodega, otros que buscan ese producto de calidad que hay en su carta y, como acabamos de comentar, otros tantos que pasan a tomar un bocadillo rápido o unas tapas a la zona de bar. ¿Lo mejor de todo? Que es un concepto que encaja con todos esos perfiles tan variopintos y que es raro ver a alguien salir descontento de allí.
Si vas a tomar un café o un aperitivo y te fijas un poco en lo que ocurre en Las Esparteras, observarás que el producto que manejan es para poca broma. No creo que haya muchos “bares de carretera” con jamones ibéricos de las marcas más reconocidas, carnes maduradas de excelente calidad, platos con trufa (de verdad), verduras de temporada nada fáciles de encontrar como los esparraguines con huevo frito que son para comerse varios platos, pan de «Panes con Alma» y unos asados en horno de leña tan bien hechos. Cumplen con creces su objetivo, que no es otro que hacer disfrutar a todo aquel que se sienta en una de sus mesas y eso no es tarea fácil.
¿Y cómo lo han conseguido? Pues ofreciendo lo que a ellos les gusta comer y ha quedado bastante claro que saben lo que se hacen.
¿Qué hemos probado en Las Esparteras?
Nosotros hemos ido dos veces a comer allí y algunas otras a tomar unas tapas disfrutando de las vistas de la bodega (esa mesa alta pegada a la bodega es para quedarse a vivir allí). Tal y como hemos mencionado anteriormente, el producto manda y merece la pena preguntar si tienen cosas fuera de carta y dejarse aconsejar porque el acierto está asegurado.


Los torreznos que preparan le hacen cara a muchos muy afamados, la anchoa Rafa López con pan y mantequilla es soberbia, sus croquetas están muy buenas y el jamón ibérico una auténtica maravilla.

Los esparraguines con huevo frito de «Cobardes y gallinas» están para empezar y no parar. Vaya platazo.

Las mollejas de cordero lechal son otro clásico y si es temporada de setas, pídelas porque están muy buenas.

De pescados hemos probado un cabracho adobado y frito que te sirven entero y que nos pareció delicioso.

De carnes un chuletón de vaca madurada que no tiene nada que envidiarle al de un buen asador del norte y sus asados también están muy bien.

Para el postre hemos probado la tarta de queso, el tiramisú y el arroz con leche y estaban realmente buenos.


Y para beber pues no lo dudes y pregúntale a Raúl, que tiene auténticas maravillas en esa bodega y mil opciones para tomar por copas. Eso sí, ve sin prisa y con ganas de disfrutar.
¿Qué nos ha parecido este restaurante?
Pues que es una apuesta ganadora especialmente para los amantes del producto y del vino. Eso sí, hay que tener en cuenta que está siempre a tope (es imprescindible reservar) y que hay mucho jaleo. No esperes un restaurante silencioso porque parte del encanto de este sitio es lo que hemos comentado anteriormente, que conviven mesas de diferente tipo y clase y que tranquilo no es precisamente.

Si consigues hueco en el reservado es otra historia, pero en los comedores vas a ver mucho movimiento y ruido. Por lo tanto, si quieres hacer una comida más o menos larga, puedes ir a última hora –sobre las 15 h- y verás que poco a poco el comedor se va vaciando y los decibelios bajan considerablemente.
Es un sitio con raciones generosas, por lo que si quieres probar unos cuantos platos, lo mejor es ir tres o cuatro personas y pedir varias cosas al centro para compartir o hablar con ellos para que te configuren un menú chulo.
Y poco más que añadir, que da gusto encontrarse sitios auténticos que tienen su negocio enfocado en hacer disfrutar al comensal, vaya en el plan que vaya. Y que tiene su encanto entrar en un comedor enorme, lleno de gente y que aparezcan en la mesa ese productazo y esos vinos.
- Valoración: Muy buena.
- Precio medio: 50-60 euros/persona (el precio final dependerá de lo que se coma y se beba).
- Fecha de la última visita: noviembre de 2023.
- Más información: Asador Las Esparteras