
Organizar una cena con amigos no tiene por qué suponer pasar largas horas en la cocina y terminar con la casa hecha un desastre. Con un poco de planificación, todo fluirá.
Para ello es clave elegir el menú adecuado, crear un ambiente acogedor y organizarse para no se haga tedioso. Te vamos a dar algunos consejos prácticos para que tu cena sea memorable y, además, disfrutes al máximo el proceso.
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Piensa muy bien qué tipo de cena quieres preparar
El primer paso es tener claro qué tipo de evento quieres: ¿será algo informal o más clásico? ¿Te apetece una cena temática o prefieres tirar de tus platos estrella? Una vez tengas respuesta a estas preguntas podrás empezar con la planificación de la comida, la decoración y hasta la música.
Si decides hacer una cena informal, lo mejor es optar por recetas en formato individual que se puedan comer con las manos, como pizza, empanada, tortillas, brochetas… ¡los picoteos siempre son un acierto!
En caso de apostar por algo más elegante, lo suyo es organizar un menú con varios pases, que puede estar compuesto de un pequeño aperitivo al principio con dos o tres cosas para picar, un plato principal y un postre.
Luego ya hay que valorar si te apetece hacer algo temático –noche mexicana, italiana o en formato picnic, por ejemplo- para ir pensando en los platos.
Elige un menú que encaje con tus invitados
Ten en cuenta sus preferencias y posibles restricciones alimenticias, como alergias o dietas especiales. Para facilitar la planificación es fundamental tener en cuenta algunos trucos o consejos que no fallan:
Entrantes: aquí lo mejor es preparar por cosas sencillas y sabrosas y, a poder ser, que no haga falta concinarlas. Una tabla de quesos suele ser una opción infalible y otra de embutidos ibéricos tampoco falla nunca. Los dips con crudités son de lo más coloridos y también suelen gustar mucho. Y si quieres algo cocinado, puedes optar por una empanada o unas tortillas, que se pueden hacer con antelación sin problema.
Plato principal: un buen recurso es apostar por recetas que puedas preparar con antelación, como una lasaña, un guiso o un asado. Trata de no cocinar nada en el momento, para poder estar con tus invitados el mayor tiempo posible. El horno suele ser un gran aliado en estos casos porque puedes preparar una pieza de carne o pescado de gran tamaño y suele requerir poco trabajo.
Postre: apuesta por algo ligero y fácil de servir. Los dulces en vasitos, en formato individual, suelen ser un acierto, igual que el brownie o una tarta sencilla que también puedes tener lista con bastante antelación. Otra opción que siempre funciona, es un coulant recién hecho, que puedes poner a hornear mientras os tomáis el plato principal.
Para beber prepara cervezas bien frías, unos vinos que combinen bien con los platos que hayas elegido y algunas opciones sin alcohol.
Trata de preparar todo con antelación
Uno de los mayores errores al organizar una cena es dejar todo para último momento, porque entonces llegará el agobio y la cosa igual ya no sale tan bien.
Lo primero que debes hacer –varios días antes- es elaborar una lista de la compra detallada e ir al supermercado a por todo lo que necesites para la cena.
Un día antes vas a poder adelantar el postre y posiblemente algún plato más. Si por ejemplo vas a hacer una lasaña, puedes dejarla lista a falta de gratinar el queso –que lo harás en el momento de la cena, para que esté recién hecha- o si vas a servir un guiso de plato principal, también se puede hacer el día antes sin ningún problema.
El día de la cena aprovecha la mañana para seguir avanzando con los aperitivos y a primera hora de la tarde monta la mesa y ve preparando las cosas. Todo lo que adelantes es trabajo que no tendrás que hacer justo antes de que lleguen los invitados.
Crea un ambiente acogedor
Para que todo el mundo se sienta cómodo, el ambiente es tan importante como la comida. ¿Buscas ideas para conseguir un comedor acogedor?
Utiliza luces cálidas e incluso pon algunas velas para dar a la velada un toque íntimo y relajado. También es interesante preparar una lista de música que encaje con el estilo de la cena que vas a organizar.
Y monta una mesa bonita, con algún detalle en el centro, un mantel acorde con la temática de la cena y un buen menaje.
Trucos para disfrutar de la cena como anfitrión
Si quieres poder disfrutar de la velada igual que tus invitados sin estar todo el rato de aquí para allá, ten en cuenta lo siguiente:
Para cenas grandes, un buffet puede ser muy práctico. Colocas la comida en una mesa auxiliar y cada uno puede ir con su plato a servirse lo que prefiera.
Si no tienes muchos invitados, puedes poner diferentes cosas al centro de la mesa para que cada uno vaya picoteando lo que más le apetezca.
Y, si es posible, coloca una mesa auxiliar en un lateral de la estancia para ir dejando platos sucios.
Después solo tienes que llevar todo a la cocina y, eso sí, es clave contar con un buen lavavajillas que te haga la vida más fácil. En este sentido, los de la marca Lecrom son lavavajillas premium diseñados para satisfacer tus necesidades y te ayudarán a ahorrar mucho tiempo.
Por último, pero no menos importante, recuerda disfrutar de la velada. Un anfitrión relajado y alegre crea un ambiente mucho más ameno para todos. No te agobies con la perfección y vive el momento.
Como acabas de ver, organizar una cena con amigos no tiene por qué ser estresante. Con un poco de planificación, atención al detalle y dejando que las cosas fluyan, todo el mundo disfrutará de una gran experiencia. ¡Ponte manos la obra y prepara un evento de diez!